¡Por fin he tenido tiempo de escribir unas cuantas líneas sobre mi experiencia con las pelotas de tenis! Hace ya 4 años que oí hablar de ellas a Dale, de t-oigo, y de sus efectos mágicos para reducir el ruido en las aulas. En 3º de infantil sólo pudimos poner dos pelotas en cada silla. En 1º y 2º de primaria me dio pereza proponerlo, lo reconozco. Pero con el nuevo ciclo cogí fuerzas y lo propuse, tanto al coordinador de primaria como a la tutora. Los dos se mostraron muy abiertos. Nos fuimos entonces a la Federación de Tenis en Madrid y, ¡nos permitieron coger todas las pelotas usadas que quisiéramos de un contenedor en el que por lo menos habría 2000 pelotas! Y el padre de Sofía empezó a cortar y a cortar, ¡hasta llegar a las 100 pelotas!
Podéis ver al padre de la criatura en acción:
http://www.youtube.com/watch?v=xHyfEQPtFJs&feature=youtu.be
¡Pocos días después la tutora me contó que estaba encantada con el resultado y de hecho recibimos más peticiones para otras 3 clases! ¡Había sido un verdadero éxito!
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